martes, 25 de mayo de 2010

MI CONTEXTO




“Soraica Cuellar Acosta”; es una mujer que a su edad no ha realizado muchas cosas excepcionales, pero lo que ha hecho lo ha realizado convencida de que el amor es la máxima expresión para sanar el corazón humano y desde allí construirlo. No es fácil descubrir el dolor humano cuando en su desnudez se encuentra la impotencia y la imposibilidad existencial.


Ella trabaja en el colegio San Gabriel de la Dolorosa, dirigido por las hermanas de su comunidad religiosa Pasionista, es un colegio de clase media, con necesidades de ser cristianizado, de ser fundamentado en los valores éticos y religiosos para construir una sociedad justa y en paz. Descubre la soledad de los niños y jóvenes quienes hacen parte de una familia disfuncional que ellos tienen que aceptar; la mayor parte de su tiempo permanecen solos, manipulados por la TV, la Cibernética, la Música, los Video-Juegos, las Culturas juveniles etc.


Hay momentos en donde el tiempo es su valiosa herramienta para escucharles, Ellos en su alma tienen un dolor profundo a causa de la separación de sus padres, del maltrato que reciben, de la incomprensión.


Bajo estos antecedentes, y con la ayuda de un equipo de trabajo de profesores y hermas de su comunidad ha diseñado un plan de trabajo enmarcado en objetivos, estrategias y actividades para acompañar a estos niños y jóvenes en su crecimiento integral, a su fortalecimiento; no le ha sido fácil enfrentarse a realidades complejas, como el abandono, la violencia física y verbal que sufren sus educandos.


Es importante reconocer que en años anteriores en el plantel educativo, se ha tenido un proyecto pastoral ejecutado por una hermana encargada, pero cada vez nuestro contexto cambia y nos exige más de nuestro tiempo, dedicación y estrategias.


El acompañamiento que realizo, se basa en convivencias fundamentadas en valores y principios importantes para visualizar la vida desde otros ámbitos, sin dejarsen manipular por todo aquello que manifiesta la sociedad de consumo; también se tiene presente al apoyo sacramental y las terapias psicológicas como punto de encuentro con lo trascendente y con su propio ser.


Como estudiante se me ha facilitado aprender, profundizar un poco a través de los trabajos realizados sobre el conocimiento de la vida de los jóvenes, ampliar el horizonte en cuanto el entorno que los rodea, comprender sus dificultades y analizar las posibles soluciones que en parte suavizaran sus vidas, los harán más fuertes para enfrentarse a ella con filosofía.


No me es fácil encontrarme con tantas problemáticas que atañan la vida de nuestros estudiantes, me duele su dolor pero se que debo mantener el control ante la impotencia, descubrir que Jesús en medio de ese dolor actúa para hacer más valiente el corazón del ser humano.


Por mi parte desde mi ser de consagrada religiosa y ahora desde el conocimiento que estoy recibiendo me queda la responsabilidad de escuchar, orientar, acompañar y animar a realizar procesos que generen vida, que den sentido a la misma, deseo construir desde las metas propositivas, desde el ser productivos y también desde un análisis de la realidad de la sociedad actual que absorbe y disminuye al hombre al punto de cosificarlo. Es un trabajo grande y dispendioso que vale la pena asumir con esperanza y valentía porque necesitamos recuperar a nuestros jóvenes.

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